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LA ÚLTIMA ENTREVISTA CON LA ACTRÍZ MARÍA TERESA MARTÍNEZ

  • Foto del escritor: Librería Popol Vuh
    Librería Popol Vuh
  • 21 ago
  • 9 min de lectura

Fallece la  actríz, María Teresa Martínez, así lo confirmaron sus familiares en las  redes sociales, que ha muerto, noticia que impactó al mundo artístico y en específico al del teatro en Guatemala.


Martínez, a los 7 años de edad, su padre, el actor Alberto Martínez, le enseñó y la involucró en el mundo del teatro. Su primera interpretación fue en la obra, El Monje Blanco, en el Teatro  Palace, y desde entonces, dedicó toda su vida a la actuación. Nace en el año de 1937, en la ciudad de Guatemala y murió el viernes 16 octubre del 2020, a los 84 años de edad.

A Teresa Martínez, la conocí en el consejo cultural de la municipalidad de Guatemala, junto a Rogelio Rivera, Estuardo Cuestas, Tasso Hadjidodou, y entre otros, cuando representé a la Asociación de libreros de Guatemala (ASLIGUA), y desde entonces nos encontrábamos con frecuencia.


Ese día de la entrevista, a Teresa Martínez, la encontré en la Feria Municipal del Libro, que estaba instalada en el parque central del Centro Histórico, de la ciudad capital, ella andaba en busca del libro, Médico de Cuerpos y Almas, de la escritora, Taylor Caldwell. Desde lejos la reconocí y caminé a su encuentro, nos saludamos con unos abrazos de júbilo, y ella con aquellas sonrisas cristalinas en su rostro. Después de saludarnos, me comentó que estaba buscando el libro en cada puesto, pero no lo había encontrado, entonces, yo le dije, que tenía un ejemplar en mi negocio de libros usados, y que se lo  regalaría si llegaba recogerlo a mi librería.



Eran como las 11 de la mañana, cuando vi a Martínez, entrar en la puerta de la librería, con aquella sonrisa alegre, como si fuera la sonrisa de una mazorca de maíz blanca, yo ya tenía el libro sobre el escritorio, y se lo di, ella me agradeció con mucho aprecio, luego me comentó, que ese libro ya lo había leído, pero se le extravió el ejemplar que tenía, y que ya no se acordaba a quién se lo había dado.

Entonces, aprovechando de su presencia, le dije, que estaba estudiando periodismo en la USAC, y que tenía intención de entrevistarla y me dijo, que no tuviera pena, cunado quisiera, y le dije, que si fuera posible en ese mismo momento, así fue como se dio esta entrevista.


Su padre era actor de teatro, ¿cómo fue que la involucró por primera vez en la actuación?


Bueno, la verdad es que en  mi casa, mi papá ensayaba todas las obras de teatro, entonces, yo desde pequeña miraba, como se reunía la gente, como hablaban de raro, como peleaban, como se reían, como se despedían tan felices todos, y me dio mucha curiosidad todo lo que hacían, hasta que tuve la oportunidad, de que mi papá me dio un papel pequeño en una obra de teatro, tenía yo 7 años, y fue la primera vez que subí en un escenario, en el Antiguo Teatro Palace, y que muy poca gente queda que lo hayan conocido, y así, es que empecé en el mundo del teatro, nunca me propuse, ni siquiera decir voy hacer teatro toda mi vida, la vida me llevó a mí, al teatro y no me di cuenta,  cuándob, cómo ni donde, pero empecé a los 7 años, aquí estoy y sigo.


¿Y qué le pareció a su padre, esa  primera vez que  participó en el Antiguo Teatro Palace?


Bueno, mi papá estaba muy feliz, porque él amaba el teatro, porque nosotros somos cinco hermanos y todos pasamos alguna vez en alguna obra de teatro, pero la única que se quedó, fui yo, a mí siempre  me gustó la forma, de como él actuaba, para mí era un ejemplo de actor, con una disciplina muy fuerte, una autoridad dentro de la escena, y con un amor de como trabajaba y dirigía a la gente, y por eso, yo admiraba mucho a mi papá, así, fui su compañera hasta su muerte. 

¿Se requiere de mucha disciplina, en la actuación del teatro para lograr  muchos éxitos?

Sí, sí, mucha, mucha disciplina, si no hay disciplina no se puede lograr  nada, todo requiere disciplina, y por lo mismo, se requiere de tiempo completo, sacrificamos familia, sacrificamos fiestas, y sacrificamos un montón de cosas, porque tenemos que estar ensañando y estudiar el  libreto, estudiar el personaje, tratar de hacerlo uno, para que luego el director corrija y dirija hacia donde lo quiere, memorizar, no faltar a los ensayos, porque es una falta de respeto para los compañeros, que están en escena, o sea,  es un sacrificio hermoso, porque al que no le gusta el teatro, seguramente tendrá sus dificultades, pero al que ama el arte, es un sacrificio muy bonito.  


¿Cómo ha sido la apreciación del teatro en Guatemala, desde hace veinte años con la actualidad?

Bueno, yo espero en Dios, que recuperemos lo que hacíamos hace veinte años, se ha perdido un poco, por falta quizás de espacios, quizá por los problemas del conflicto armado interno que tuvo Guatemala, el teatro empezó a perder público, y se volvió más que todo comercio, que es lo que tenemos bastante en la actualidad, pero el actor tiene que  sobrevivir, entonces, hay que comprender un poco, no es que los aplauda sobremanera, pero tampoco, los hecho por la borda, cada quien ve como hace para subsistir, y lógicamente hay que trabajar, porque no tenemos muchos espacios, entonces, se han abierto muchos lugares, como: cafés, restaurantes y allí se estacionan los que pueden, ahora los que no queremos trabajar en esos lugares, nos reservamos y buscamos oportunidades, para presentarnos en un teatro, con una obra que hemos seleccionado con tiempo, para poder llevar algo de arte al público.   

Económicamente para el artista guatemalteco, ¿no hay mucho apoyo?

No hay ninguno, los artistas en Guatemala, léase actores, escritores, poetas, no tenemos ni seguro social, no tenemos prestación de ningún tipo, y esa es una pregunta muy repetitiva que me la hacen, cómo llegan ustedes a esta edad, cómo viven, y eso, sí es una incógnita, de cómo vivimos, porque existe un Dios, que nos cuida, que nos quiere, y  sabe que lo que hacemos lo sentimos, que lo llevamos dentro y es un don que él nos dio, y por eso, tenemos que compartir con la gente, pero sí, es triste, como se han muerto algunos, como el caso del poeta Calos Zipfel y García, desgraciadamente vivía solo, y así como él, se han muerto muchos artistas en Guatemala,  acaba de morir otra gran escritora también, que apareció muerta en su casa, María del Carmen Escobar, que muy poca gente la conoció, ella estuvo en la compañía de mi papá, por los años cincuenta, y desde allí la conozco, y me dolió mucho la muerte de ella, sola también, es que la soledad cuando uno la busca es bonita, pero cuando uno no la busca y le llega es muy triste.

¿La soldad no buscada se sufre?

Yo digo que sí, cuando uno es joven, todo es bonito, se pone uno a leer, ir al cine, pintar o hacer cualquier cosa, pero la soledad no buscada, es dura, y yo creo que todos hemos pasado en algún momento en nuestra vida, por un poco de soledad, y sabemos lo que es, y querer llegar uno a la casa y compartir alguna experiencia y no hay más que paredes, con quien platicar, con quien compartir, algo que uno vivió, que a uno le pasó, que uno vio, y no hay, es muy triste.


¿Qué me puede decir sobre los escritores que escribieron teatro en Guatemala, como: Manuel Galich y Miguel Ángel Asturias?

Sí, sobre todo Manuel Galich, es el escritor que más ha representado a Guatemala, también está Manuel José Arce, Drago Braco, otro gran escritor quetzalteco, que dejó muy buenas obras de teatro, Antonio García Urrea, Carlos Pellecer, sí, hemos tenido, y ahora es cuando necesitamos que surjan nuevos dramaturgos, en la actualidad tenemos uno muy bueno ahorita y que es jovencito, Estuardo Galdámez, que ha ganado Juegos Florales en Quetzaltenango, pero sí, necesitamos más y más escritores de teatro. 

¿También han llevado el teatro a los departamentos de Guatemala?

Sí, mi papá, tenía la costumbre de ir a los departamentos, y gracias a él, conocí casi a toda Guatemala, digo casi, porque no fui a Peten ni a Cobán, pero de allí recorrimos toda Guatemala, haciendo teatro, y después hemos ido otras veces a Quetzaltenango, hemos ido a la Antigua, me gustaría hacer una gira, sobre todo con Don Juan Tenorio, hacer una gira por Xela, por Huehue, y en Totonicapán, solo que tan frío, pero tiene un teatro precioso, o sea, que me gustaría hacer lo que hacía mi papá, él recorrió toda la república, llevando obras de teatro.

¿Cómo ha sido la participación de los jóvenes, actualmente en las obras de teatro?              

Bueno, yo he tenido la suerte de trabajar con jóvenes muy responsables, muy entregados a la actuación de teatro, les gusta, lo siente y lo viven, entonces, he tenido esa suerte, y no he tenido mayores problemas para trabajar con los jóvenes, hay muchos jóvenes con ganas de trabajar, he trabajado con bastantes grupos de jóvenes, siempre la mayor he sido yo, todos son jovencitos, pero con mucha ilusión, entrega, y mucho amor al arte, porque si no ya se hubiera acabado esto (ríe).

Es un aliento escuchar eso, de que hay una nueva generación, con esa ilusión de estar en el mundo del teatro en Guatemala

Sí, y una generación muy valiosa, están en todo, que termina una obra y ya están pensando en otra, están muy activos, cosa que es muy buena, porque nadie es indispensable todos somos necesarios, y ya de la vieja guardia vamos quedando pocos, entonces, este semillero hay que ayudarlo, apoyarlo a que siga, que no se desmaye, para que no se nos muera el teatro.

¿El teatro nos transforma como sociedad y como seres humanos?

Pienso, que el público sale con algo en la mentey con algo en el corazón, no va solamente a ver un espectáculo si no que sale pensando, sale razonando, queriendo cambiar él, para cambiar a los demás, yo creo que la misión del actor es transmitir esa necesidad, no veo yo el teatro, como un podio, un político de cambiar al mundo, no, lo veo y busco más lo humano, que lo político, si no se mejora uno como ser humano, no mejora nada.

Usted tiene mucha pasión por el  teatro y todavía está llena de vida, ¿por su edad piensa renunciar al mundo del teatro, y descansar un poco en la vida, o sigue en la actuación hasta donde Dios le dé fuerzas?

No, hasta donde Dios me dé fuerzas, que ya habrá tiempo de descansar para siempre, ahorita no, hasta que Dios diga que esta es la última, y aquí se cerró para siempre el telón de María Teresa, hasta allí llego, mientras Dios me dé vida y salud y que pueda valerme por mí misma, sigo actuando o dirigiendo no me importa, pero sigo.

En la actuación, ¿alguna obra le ha causado lágrimas, corajes o enojos, por la injusticia, como nos causa al leer un libro?

Bueno, en el teatro todo es diferente, porque uno lee primero la obra de teatro, y si le hace un tirín, es que sí le gustó y le va a gustar la obra, claro hay obras de teatro donde uno se mete tanto en el personaje, que se sufre, yo he hecho muchas obras de teatro donde he sufrido, una de las ultimas que hice, El Cuarto De Verónica, era para sufrir y sufría, tanto sufría que cuando quise ver el video no pude, una obra muy fuerte, que llega a la gente hacerla pensar, tantas cosas, tantos miedos que llevamos escondidos, tantas cosas que hemos hecho mal, y que no podemos salir y pregonar y decir perdón, sino que buscamos quien paga esa culpa, ese error que cometemos nosotros quien lo paga, porque no tenemos el valor de enfrentarlo, y de decir, yo lo hice y por qué lo hice, entonces, sí hay obra de teatro que sí, si golpean.


¿Cómo sueña usted que fuera nuestra sociedad guatemalteca? 

Sí, yo sueño con una sociedad más humana, más cercana, donde no haya tanta clase social, tan marcada, por muchas cosas, no pensamientos malos, dinero, culturas, etnias, no, todos somos lo mismo y todos vamos a lo mismo, entonces, que lindo sería que todos nos tomáramos de la mano y trabajáramos por tener un país excelente en todo y nosotros ser mejores seres humanos, todo hacemos uno, si nos unimos todos, podemos hacer grande a nuestra patria, grande, grande, pero grande con letras grandes en todo sentido, no nos marginemos, no nos aislemos, seamos parte de, y no observadores de, tenemos que luchar por una patria digna, por una patria grande y una patria humana.

Tengo entendido que la Universidad de San Carlos le dio el honor Emeretissimum en el 2001, ¿qué me puede decir al respecto?

Bueno, es un semillero de buenos profesionales, y no hay que botar el nombre de la San Carlos, aquí viene gente de otros países a estudiar, muchos quieren  estudiar en la Universidad,  porque tiene mucho prestigio, entonces, hay que subir el nombre de la San Carlos, tiene que ser lo que siempre fue, tiene que ser la mejor universidad de Latinoamérica, yo tengo el honor de ser Emeretissimum de la Universidad de San Carlos.

Por último, ¿qué mensaje nos puede dejar, a todos los jóvenes y por ende a toda la sociedad guatemalteca?

Bueno, para los jóvenes yo los invito a que sigan en esta lucha de seguir haciendo teatro, el teatro es cultura, el teatro es arte, y hay que seguir haciéndolo si en verdad lo aman, y que se entreguen, porque el teatro no traiciona, no nos es infiel, jamás y la sociedad que comprenda al artista, que lo apoye asistiendo a las obras de teatro, asistiendo a las galerías de arte, a los recitales poéticos, a los recitales de música, que la sociedad apoye y que no se aparte, el teatro es cultura, y creo que todos merecemos ser cultos, depende de cada quien, como vea su cultura, pero tratemos que no muera nuestra cultura y además, muchas gracias por esta entrevista Eduardo.

Guatemala ha perdido una de las actrices que más trascendencia tuvo en el mundo del teatro, y que tardará siglos de volver a surgir otra, con la misma pasión y dedicación a la actuación, y que para Martínez, se cierra el telón para siempre.

 
 
 

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